Esta entrada tendría que haber sido publicada la semana pasada. Puedo hacer el chiste de “jaja, se publica tarde porque estaba echándome la siesta, andaluces vagos”, pero no lo haré. En realidad se publica tarde porque el martes un amigo andaluz se sintió tremendamente ofendido porque no había escrito nada al respecto. Así que la mejor forma de desagraviarle es escribiéndola, aunque sea una semana tarde. Porque la semana pasada estaba echándome la siesta y no pude escribirla.
El 28 de febrero
se celebra el Día de Andalucía. Es ese día porque se conmemora el referéndum del
proceso de autonomía de 1980, una tradición prácticamente nueva, si nos ponemos
quisquillosos. Pero vale, los andaluces del 29 de febrero de 1980 (sí, era año
bisiesto, lo he comprobado) no se quisieron molestar demasiado y dijeron “mira,
yo no me voy a comer la cabeza buscando una fecha histórica que nos guste a
todos, así que vamos a fijar lo que hicimos ayer como día histórico ¿votos en
contra?”.








