Hace tres días se estrenaba la serie española “Justo Antes
de Cristo”. La verdad es que tenía mucha curiosidad por ver qué clase de humor
habían utilizado en la serie. Y el ansia hizo que no me durara ni tres horas. Literalmente,
porque la primera temporada son seis episodios de algo menos de media hora cada
capítulo.
La serie es buena y te saca una sonrisa en más de una
ocasión. Si tuviera que definirla sería algo así como: “La vida de Brian”
conoce “Amanece que no es poco”. Las bromas no buscan la carcajada exagerada,
sino que son más bien como un amigo que te da un codazo con disimulo y te
señala discretamente una situación graciosa para que te sonrías. Por eso la
historia no se siente exagerada y los personajes, aunque excéntricos, resultan
coherentes dentro de su contexto.
La serie hace humor con lo cotidiano, humor a veces absurdo
pero nunca demasiado alejado de la realidad. Quizá es por eso por lo que
sientes cercanía con los personajes. Es una sucesión de chistes que
funcionarían en cualquier contexto mezclados con una sucesión de chistes
basados en los tópicos populares sobre el Imperio Romano.
Yo persiguiendo y acosando a la Historia.















