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domingo, 25 de junio de 2017

Urbanismo cutre. Hoy: Çatal Höyük



Me he dado cuenta de lo poco que hablo de prehistoria en este blog. Hablo tan poco que ni siquiera tengo etiqueta como tienen la Edad Antigua, la Media, la Moderna o la Contemporánea. También puede ser por lo mucho que odio la Prehistoria, como ha quedado patente en entradas como esta.

Pero voy a crear una etiqueta para utilizarla cuando me den ganas de vestirme con pieles y golpear piedras. Así que cuando estéis leyendo esto, ya nada importará porque habré creado la etiqueta “Prehistoria”. Así que la información que estás leyendo ahora mismo ya está desfasada.

Lo único que puedo salvar de la Prehistoria es la Protohistoria. Esa época en la que ya hay sociedades sedentarias y más o menos refinadas, con los primeros aparatos estatales sustituyendo a las antiguas formas de sociedad tribal. Esos momentos en los que ya hay indicios de escritura pero se mantiene un espíritu esencialmente oral. Esa época de transición entre golpear piedras en una cueva y los faraones, para que nos entendamos.

Según Google esto es Protohistoria. ¿quién soy yo para contradecir al todopoderoso Google?

domingo, 3 de julio de 2016

Averly, la joya industrial despreciada



Lo que voy a escribir puede que no interese mucho a todos esos lectores del blog que están más allá del Gran Charco, pero para mí es bastante importante.

Zaragoza es mi ciudad; a la que, por cierto, estoy muy unido. No siempre ha sido una ciudad modélica y, desde luego, no siempre ha tenido respeto por su propio patrimonio. En mi cabeza de historiador no logro comprender cómo se pueden subordinar los valores del patrimonio cultural a los del lucro individual. En la época del desarrollismo tardofranquista, numerosos palacetes modernistas se derribaron para hacer sitio a enormes moles de hormigón. O la Universidad de la Madalena (para diferenciarla de la actual Universidad de Zaragoza), una construcción del siglo XVI que se derribó sin miramientos en el año 1968. Por no hablar del derribo de la Torre Nueva a finales del siglo XIX, una torre mudéjar inclinada como la de Pisa.

La Torre Nueva: DEP

domingo, 21 de junio de 2015

La arqueología experimental es la poll*



La semana anterior hablé de lo mucho que odio la Edad Moderna. Hoy, para equilibrar el cosmos, hablaré de algo que me encanta: la arqueología.

El pegarme de sol a sol cavando con un pico y una pala a lomo caliente me pone. Eso si, sólo si debajo hay algún resto de acción humana, nada de trabajar en una obra o similares, que uno no ha estudiado para acabar de albañil. Y aquí debo citar a un profesor que, después de quejarnos un poco sobre lo cansado que era ser arqueólogo nos contestó “haber estudiado”.

Pero hay algo más excéntrico que un grupo de personas con una camiseta que pone “Fiestas de Logroño 1986” y lleva unos pantalones con más rotos que tela. Que además se plantan en medio del monte con carretillos, picos, palas y otros instrumentos. Que también son vistas con una mezcla de risa y alarma por los labriegos autóctonos.  Probablemente te estés preguntando qué puede ser la digievolución de semejante troupé de tipos raros. Y yo te responderé: la arqueología experimental.

- Tío, ¿sabes que sería divertido? que nos dieran becas por jugar con estas cosas
+ Habrá que inventarse algo que suene lo suficientemente rinbombante

domingo, 24 de mayo de 2015

Pongámonos serios. Hoy: El ISIS



Esto lo estoy escribiendo con antelación, porque la entrada se subirá en domingo, habré ido a votar y estaré siguiendo tan de cerca los resultados electorales que no me quedaría tiempo para escribir. Y porque acabo de leer que el ISIS al final se ha quedado con la ciudad de Palmira.

¿Os acordáis de la época de antes del ISIS? Era la década de los 2000,  comenzaban sitios como Facebook y Youtube, George Bush hacia lo que le permitía su limitada inteligencia, las “vacas locas” y la “gripe aviar” eran el “ébola” de aquellos años, el Prestige se hundía en Galicia y yo aún iba al instituto. Era una etapa que se abría con el atentado terrorista más espectacular sufrido  hasta la fecha. Los 2000 fueron la década dorada de Al Qaeda.

Ah... los locos 2000'

Al Qaeda había estado financiada en tiempos por EEUU, ya que en la socipolitica de finales de la guerra Fría les venía bien para dar mal a los intereses de la URSS en Afganistán. Por lo menos hasta que algún iluminao le dio por usar la misma táctica para acabar con el malo malísimo que era Bashar al-Asad. Por aquel entonces, a principios de la década de los 2010, al-Asad era un tirano que asesinaba a su pueblo y los que se enfrentaban a él eran valientes milicianos.


domingo, 23 de febrero de 2014

Los tartesos



Hubo una época en la que Andalucía debió ser el caldo de cultivo de una civilización extraordinaria, una época anterior a la PAC y los Fondos de Cohesión. Estamos hablando de la mítica civilización de los Tartesos.

Pero, desgraciadamente, en buena medida el pueblo tarteso es un mito historiográfico. Se identifica el “Tartessos” de las fuentes grecolatinas con la Tarsis bíblica por eso de dar rimbombancia a las raíces culturales españolas (ya sabes, si no apareces en la Biblia, no eres nadie). Schulten creía que Tartessos eran una ciudad fundada por los tirsenos, uno de los Pueblos del Mar que dieron mal a los egipcios por el 1200 a.C. y se obsesionó de mala manera con la civilización tartésica.

La obsesión por encontrar una civilización mítica no era nueva para el pueblo germano: Schliemann ya había hecho lo mismo buscando la Troya de las leyendas, excavando con dinamita cuando a veces se le acababa la paciencia. Otra cosa no, pero los germanos son un pueblo obstinado y Schulten no quería quedarse detrás de su antecesor (llámalo envidia, llámalo admiración) y quería encontrar algo por lo que hacerse famoso. Adivina qué alemán murió sin encontrar lo que buscaba, pero completamente seguro de que lo que había encontrado era la Tarsis bíblica.

¿Quién se va a tomar en serio una civilización cuyo idioma  escrito es sospechosamente parecido al juego de la oca?

Sin embargo, las fuentes bíblicas vinculan Tarsis con el Mar Rojo y a menos que mis conocimientos básicos de geografía me induzcan a error, el Mar Rojo queda lejos de Andalucía. Algunos investigadores han planteado la hipótesis de que “Tarsis” era una dominación genérica para tierras ricas o desconocidas, por lo que Tarsis podría estar tanto en España como en la India, sin ser localizaciones excluyentes. En la actualidad, y para decepción del difunto Schulten, la identificación Tarsis = Tarteso carece de validez.

Lo que hoy se piensa mayoritariamente es que Tarteso era una cultura indígena pobre y atrasada. Los colonizadores iniciaron contactos con ella en el siglo VIII a. C. el “periodo orientalizante” de la cultura tartésica. Este cambio se apreciaría en el desarrollo de la cerámica y la metalurgia avanzadas en cuestión de años en la zona minera de Aznalcollar y Rio Tinto.

El eje fundamental de la relaciones entre indígenas y fenicios fue la minería, sin conflictos armados destacables. Los indígenas suministrarían metales preciosos a los fenicios, quienes se asentarían en poco número para trabajar de intermediarios comerciales. Esos mismos indígenas adoptarían rasgos de la cultura con la que comerciaban, mucho más avanzada intelectualmente, creando la enigmática mezcla cultural tartésica.

Argantonio, rey de los tartesos según las fuentes, luciendo un bikini de oro a juego con  brazaletes y  faja

domingo, 22 de septiembre de 2013

A pico y pala



Una de las cosas que más me gusta de estudiar Historia es la arqueología. No es por el romanticismo decimonónico que parece que rodea a la profesión, tampoco es por la sed de aventuras que parece que persiguen al arqueólogo en las películas. Es por mera curiosidad.

Si, es curiosidad de saber que hay debajo de la capa de tierra que todos pisamos. Curiosidad por saber cómo fue el día a día de gente que no voy a conocer nunca. No nos engañemos, el arqueólogo no desentierra grandes tesoros ni civilizaciones perdidas. Dejamos el Santo Grial y la Atlántida para Hollywood porque no somos egoístas.
Díganos, señor Jones, ¿cuanto tiempo de su carrera lo ha empleado en catalogar materiales o en elaborar matrices Harris? ¿Nada? lo que me temía

domingo, 25 de agosto de 2013

Campaña arqueológica de Labitolosa 2013



Esta semana la he empleado en dar algo altruistamente a la sociedad. Como no soy un millonario excéntrico poseedor de una sociedad filantrópica, he tenido que hacerlo a pequeña escala. Cuando me ofrecieron la semana pasada el poder ir a excavar al  humilde yacimiento de Labitolosa (y después de estar todo el verano en dique seco arqueológico) no me lo pensé más de 10 segundos.

El yacimiento en cuestión es un pequeño espacio en el que se superponen estructuras romanas y medievales. Pese a su poca grandiosidad es un yacimiento peculiar por la disposición de su curia y el sistema de distribución del aire de las termas.

La suite del arqueólogo, repleta de comodidades faif estars

Sin embargo, desde hace unos años hasta ahora, se ha ido dejando de lado la excavación de la parte romana para centrarse en la cima del cerro. En la cima están los restos de Castro Muñones (en árabe Qars Muns) y suponen el punto de máxima expansión del dominio árabe en Europa hasta ahora. Pero su historia la dejaremos para otra entrada del blog y nos centraremos en la campaña de excavación del verano de 2013.

viernes, 26 de octubre de 2012

Excursiorum romanus




Ayer fui de excursión con compañeros estudiantes de historia para ver ruinas romanas por Navarra. El resumen de la jornada patrocinado por Google Imágenes es este:

Lluvias torrenciales, agua que te calaba la ropa, pasaba por tus huesos y te podía empapar hasta el ALMA.

Pero seamos un poco más explicativos. Ahora, seco y en mi casa mientras disfruto de un té Earl Grey y una bata señorial me calienta (pipa, no, que no fumo), me maravillo de la capacidad de absorber líquidos como una esponja que tiene la lana. Creo que todo mi cuarto huele a oveja mojada que tira para atrás.