Esta semana me voy a alejar un poco de la perspectiva
histórica y os voy a hablar de un tema que lleva rondando en mi cabeza, porque
una vez más llega ese día del año en el que te sientes ultra orgulloso de ser
español o tremendamente avergonzado de ser español. Sin medias tintas, sin
término medio. Elige tu bando y defiéndelo como si tu vida dependiera de ello.
Haz incendiarias proclamas de 280 caracteres y da la
brasa como si no fuera a haber un mañana. Sube fotos con la bandera cubriendo
la máxima superficie posible; sube fotos de niños indígenas sufriendo mucho.
Escribe un comentario tan largo y pedante que no se lo van a leer ni los bots
indexadores de Google. El 12 de octubre es un día importante y tienes que poner
toda la demagogia en el asador.
En momentos como este me encanta ser de Zaragoza,
porque me resbalan todas las polémicas que pueda haber. Todo el poder de España
(para un lado u otro) queda eclipsado por la Pilarica. Todo lo que sé del Día
de la Hispanidad me llega con 24h de retraso, porque en días como hoy mi abuela
dice “muy bien, ponedme la siete” y nos ponemos a ver la televisión regional.
Banda sonora para la lectura de mis quejas amargas de esta semana.








