domingo, 14 de marzo de 2021

Vámonos de cruzadas a Barbastro.

 


Aragón, que es la comunidad autónoma en la que vivo, por fin ha permitido moverse libremente dentro de ella. Se acabaron los controles de policía y los “por favor, vuelva a su pueblo Y NO SALGA” mientras te golpean repetidamente con una porra impregnada de gel hidroalcohólico. Ahora podría ir a Barbastro, como en el 1064.

Ah, la Edad Media. Una época en la que “Guerra Santa” aun significaba algo… ahora, todas las guerras son laicas y no molan tanto. Pero antes de ponernos nostálgicos, a lo que vamos: la época en la que el Papa Alejandro II dijo que estaba bien matar gente, si se hacía para defender el cristianismo, claro.

Pasado el miedo a que se acabara el mundo en el año mil, resulta que los cristianos se sentían invencibles.  Dios no había desencadenado el Armagedón, y eso sólo podía significar que le gustábamos. Así que nada, año 1000 de nuestra era, con la Península Ibérica conquistada prácticamente hace trescientos años por los musulmanes, los cristianos se habían empezado a dar cuenta que le faltaba metros del piso.

Lo malo es que la conquista de Barbastro supuso que mil años después (y tras unos cuantos eventos entre medias) se creara esta serie.

En Aragón en aquella época éramos unos adelantados, y empezamos con eso de hacer Cruzadas antes de que fuera popular y todo el mundo quisiera ir a Tierra Santa. El problema es que los valles perdidos en los Pirineos, que los musulmanes habían ignorado por insignificantes, Resulta que eran insignificantes y no tenían suficiente poder demográfico para iniciar una reconquista por sí mismos.

¿La solución? Pedir ayuda al Papa.

Si no convoca Cruzadas ni nada... ¿cuál es la utilidad de un Papa?

Alejandro II denunció la situación de la Península Ibérica y llamó a la intervención militar para solucionar la emergencia religiosa. Los primeros en sumarse fueron los franceses, que borgoñones tomaron las armas con bastante alegría y se prepararon para un viaje al sur, a disfrutar de un erasmus en España.

También se sumaron normandos, italianos y levas papales. El contingente se hizo ya internacional cuando se unieron unos cuantos catalanes a la fiesta, aunque mi deber como aragonés es difamar a los catalanes, que para algo son nuestros vecinos. Y ya se sabe que con los vecinos hay que llevarse mal sí o sí.

Y conquistaron Barbastro después de poner la ciudad bajo asedio. La Taifa que se supone que tenía que defenderla no acudió a su ayuda, y los cruzados acabaron entrando como Pedro por su casa. Y con esa expresión me refiero a que entraron, saquearon y asesinaron a quien les dio la gana. Que para eso tenían bula papal y había que aprovecharla al máximo cometiendo el mayor número de pecados, que no iban a puntuar.

Madremía cómo se está poniendo Barbastro de gente.

La fórmula cristiana de hacer la Guerra Santa había funcionado. Habían cumplido los objetivos que se habían marcado, no como hago yo con los objetivos que me marco a principios de año, y habían recuperado Barbastro para la cristiandad. Los propios franceses le cogieron el gusto a lo de tener una excusa para invadir nuevos territorios y se convirtieron en auténticos hooligans de las cruzadas.

Pero la alegría de tener Barbastro bajo la protección del único y verdadero Dios no duró más que unos meses. Los musulmanes contraatacaron, masacraron a la población, se cargaron al nuevo administrador y se quedaron tan panchos.

Pero lo importante es que el haber conquistado Barbastro había puesto en marcha una dinámica muy característica de la Edad Media en Occidente.

No hay comentarios:

Publicar un comentario