Esta semana no hay entrada porque estaba demasiado ocupado celebrando el cumpleaños. Si os dáis prisa, aun queda alrededor de una hora para felicitarme el cumpleaños a tiempo, el día 8 de abril.
La semana que viene no habrá entrada porque estaré de viaje y recreando.
No es que no me importéis, es que me estoy tomando unas vacaciones fuera de tiempo. Puede que no tenga tiempo para currarme un texto largo, buscar fotos y encontrar bromas con las que redondear el tema, pero en twitter seguiré con tontería a raudales.
Un abrazo, lectores.
domingo, 8 de abril de 2018
lunes, 2 de abril de 2018
La muerte de Stalin (el análisis)
Tal y como prometí la semana pasada, fui a ver la película
“La muerte de Stalin”. Y no me arrepiento para nada. Joder qué risas.
Obviamente va a haber algunos spoilers que no tendrían por
qué ser spoilers si conoces lo que ocurrió en la Historia. Las líneas
argumentales respetan más o menos hechos reales aunque los exageran y distorsionan
hasta alcanzar un esperpento que haría las delicias de Valle-Inclán. Los
chistes son buenos y funcionan aunque te los cuenten mil veces, así que eso no
debería preocuparos demasiado.
Tengo que reconocer que a lo mejor abusa demasiado de las
bromas sobre purgas. Pero es que hacer una película sobre la Unión Soviética y
no hacer chistes sobre purgas es como hablar de chistes clásicos y no contar el
chiste del perro Mistetas. Hay que honrar a los clásicos más básicos del humor.
En “La muerte de Stalin” los chistes sobre purgas son los
cimientos sobre los que se levantan el resto de chistes: chistes visuales sobre
purgas, chistes sobre purgas entre los miembros del politburó, chistes sobre
purgas en gulags, chistes sobre purgas en la población civil, chistes sobre
purgas para silenciar a testigos… la lista sigue y sigue.
domingo, 25 de marzo de 2018
Stalin fue un buen tío
Os voy a contar una cosa: la entrada de hoy es para los
colegas. Vosotros también podéis leerla, ojo, pero esta semana estoy
escribiendo para el grupo de amigos con los que voy a ir a ver la película “La
muerte de Stalin”.
Aún no he visto la peli y no os podría decir si es buena o
es mala. Pero tengo grandes esperanzas porque sale Michael Palin y Steve
Buscemi. Si veo que hay material, probablemente escriba una entrada. También deposito mis ilusiones en muchos chistes sobre la Gran Purga y
todo eso, y como mis colegas no tienen ni puta idea al respecto, voy a
informarles un poquillo.
Y de paso, os cuento por qué Stalin fue un buen tío.
Los tres estados de Stalin: Primero "Niño de la Familia Addams", luego "Hipster de Malasaña" y finalmente "Borat".
domingo, 18 de marzo de 2018
Los Idus de marzo
Hay días regulares, días malos y días como los Idus de
Marzo. En la escala de días de mierda, detrás de los Idus de Marzo sólo está
“ser Polonia el 1 de septiembre de 1939”, para que os hagáis una idea de la
magnitud de absoluta mierda.
Pero para saber qué fueron los Idus de Marzo, primero os
tendría que hablar de Julio César. Si has pensado mentalmente “ah, en EMPERADOR
Julio César” te invito cortésmente a abandonar este blog. Y cuando digo
“cortésmente” significa “con inusitada violencia y baneo de IP”.
En primer lugar, Julio César NUNCA fue Emperador de Roma. A
pesar de que las instituciones republicanas romanas fueran debilitándose con el
tiempo y perdiendo su importancia, el primer emperador como tal fue su sobrino-nieto:
César Augusto. Las cosas claras y el chocolate espeso (y negro como mi
corazón).
Bueno, a lo que íbamos. Julio César.
Julio César utilizaba corona de laurel para disimular las entradas. No le molaba que se le viera el cartón.
domingo, 11 de marzo de 2018
Urbanismo cutre. Hoy: Barcelona.
A ver, os tengo que confesar una cosa: odio las grandes
ciudades. Madrid o Barcelona me parecen ciudades que han perdido las
proporciones humanas y, por tanto, se han deshumanizado. La ciudad no sirve al
hombre, sino que es el hombre el que muere al palo de la ciudad: grandes
distancias, trayectos eternos, contaminación, sobrepoblación…
Vamos, que soy un tío de provincias, y estoy orgulloso de
ello.
“Pero tío, si en Madrid tenemos todo lo que queremos”
quedáoslo. De verdad, no me interesa Madrid más allá de ir al Prado y a un par
de sitios más. Este es mi consejo: Madrid tres días máximo, independientemente
que “los mejores [inserte aquí lo que sea] se encuentran en Madrid”.
Pero por lo menos Madrid no tiene el calor pegajoso que
tiene Barcelona. La proximidad al mar hace que prefiera que me abran la cabeza
con una piedra y me extirpen el cerebro sin anestesia con una cucharilla para
helado a tener que viajar a la Ciudad Condal. Es un calor que te hace estar
cansado sin haberte levantado de la cama y una humedad que convierte tu
capacidad cognitiva en algo pastoso y lento.
Yo aquí leo "Romperte una pierna vs. romperte un brazo".
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