El bueno de @QuimerusEther me dijo que le gustaría saber
algo más de la Italia después de la Primera Guerra Mundial, Italia durante la
Segunda Guerra Mundial e Italia en la posguerra de la Segunda Guerra Mundial.
No comprendo esa fijación por Italia pero parece ser que es buen tío.
Como las buenas cosas de esta vida (como los años 20), el
fascismo bebe de la Primera Guerra Mundial. Os he hablado de la Marcha
Sobre Roma, pero esta semana os hablaré de las razones por las que alcanza
esa popularidad.
En las décadas de los años 20 y los 30, el fascismo era el
sistema político más popular en Europa. Mussolini era visto como un
modernizador y un personaje carismático en el que muchos querían reflejarse. El
fascismo de identificaba con el progreso autoritario, con la violencia y con el
ensalzamiento de los sentimientos frente a la razón (y sí, eso muchas veces
incluía el ensalzamiento de la violencia).
Digamos que tras los horrores de la Primera Guerra Mundial,
de los cuales el fascismo culpaba a las democracias y al sistema racional, la
violencia también estaba de moda. La ciencia había permitido formas de matar
más eficientes (ametralladoras, ataques de gas, artillería absurdamente
potente…) que negaban el honor viril de la batalla. Al fascismo le sobraba una
idealización del mundo militar cuando miraba con fascinación el combate mano a
mano de la Edad Media.
¡Dame una M! ¡Dame una U! ¡Dame una S! ¡Dame otra S!...







