¿Os acordáis cuando no tenía ni idea de cómo abordar mi blog
y hablada de todo un poco? Sinceramente, espero que no. Cuando esto era un blog
personal, de mi día a día, alguna vez hablé de miniaturas porque pintar
miniaturas es una de mis aficiones. Aunque, para ser honrados, debería admitir
que soy más partidario de montar, pintar y acumular que de jugar (para
desesperación de mis amigos que juegan).
Los juegos de miniaturas han existido desde la Antigüedad. El
juego chino go o el ajedrez son ambos una muestra de esos primeros juegos de
miniaturas que tenían representaciones simbólicas y reglas abstractas… que,
bueno, si tienes nociones básicas de ajedrez ya sabrás a lo que me refiero
porque a nadie le resulta extraño que una torre se mueva en línea recta.
Tal y como los conocemos hoy en día, con miniaturas que
representan y tienen reglas acorde a lo que son, surgen en el [suspiro] siglo
XIX y a nadie le sorprenderá saber que fue en Alemania. El país ese que ama la
guerra y que inició dos Guerras Mundiales*. Sí, ese. Menuda sorpresa ¿verdad?
Cuidado, es el Señor Games Workshop. Disimulad un poco para que nos meta una demanda.









