domingo, 2 de junio de 2019

Alemanes jugando a la guerra





¿Os acordáis cuando no tenía ni idea de cómo abordar mi blog y hablada de todo un poco? Sinceramente, espero que no. Cuando esto era un blog personal, de mi día a día, alguna vez hablé de miniaturas porque pintar miniaturas es una de mis aficiones. Aunque, para ser honrados, debería admitir que soy más partidario de montar, pintar y acumular que de jugar (para desesperación de mis amigos que juegan).

Los juegos de miniaturas han existido desde la Antigüedad. El juego chino go o el ajedrez son ambos una muestra de esos primeros juegos de miniaturas que tenían representaciones simbólicas y reglas abstractas… que, bueno, si tienes nociones básicas de ajedrez ya sabrás a lo que me refiero porque a nadie le resulta extraño que una torre se mueva en línea recta.

Tal y como los conocemos hoy en día, con miniaturas que representan y tienen reglas acorde a lo que son, surgen en el [suspiro] siglo XIX y a nadie le sorprenderá saber que fue en Alemania. El país ese que ama la guerra y que inició dos Guerras Mundiales*. Sí, ese. Menuda sorpresa ¿verdad?

Cuidado, es el Señor Games Workshop. Disimulad un poco para que nos meta una demanda.

lunes, 27 de mayo de 2019

Urbanismo cutre. Hoy: Madrid





A lo mejor soy yo, que estoy escribiendo esto una noche electoral y estoy teniendo un deja-vu de hace un par de semanas, pero estoy casi seguro que ha pasado ya un tiempo que dije un par de verdades como puños sobre Barcelona. Y, visto que la afluencia de turistas no ha caído a mínimos históricos, puedo proseguir con mi cruzada personal para hundir la tasa de turismo de mi país.

Hoy voy a hablar de la capital de las Españas, la Villa y Corte, la ciudad de la boina negra perpetua... niños, pedid a vuestros progenitores que no visiten ese pozo de maldad que es Madrid.

Al contrario que otras ciudades de mayor confianza y gusto estético, Madrid no tiene constancia de asentamiento humano estable hasta la invasión islámica. Si nos ponemos puntillosos hay constancia de restos de actividad humana, pero encontrar unas piedras de sílex en el término municipal no son base para decir que Madrid tuvo poblamiento prehistórico.

Madrid en hora punta durante la Antigüedad.

domingo, 12 de mayo de 2019

El Cinco de mayo




Resulta que, según las estadísticas que me proporciona Google, tengo un importante número de seguidores que me leen desde América del Sur. Supongo que es por eso de compartir lengua común, que abre muchas puertas. Mi departamento de marketing me ha sugerido que deje de hablar de mierdas sobre la Historia de España que no interesan a nadie y empiece a hablar de cosas que interesen a esos lectores iberoamericanos. Y voy a empezar despacito y por lo básico.

México es un país encantador. Tiene narcotraficantes, comida muy picante y una tradición revolucionaria tan extensa que el Partido Revolucionario es el garante de que el statu quo se conserve inalterado. Y podría seguir tirando de tópicos un buen rato sin que se me acabaran, que aún no he mencionado cosas como mariachis y todo eso.

El Cinco de Mayo se suele confundir con la fiesta de la Independencia de México, pero no son cosas ni remotamente parecidas. Para empezar, la independencia de España se celebra el dieciséis de septiembre con el Grito de Dolores, que poco tiene que ver con el sufrimiento físico y mucho tiene que ver con el municipio de Dolores (Guanajuato). Podríamos advertir la importancia de las mayúsculas en el texto escrito porque no es lo mismo “Grito de Dolores” que “grito de dolores” o, incluso “grito de Dolores”.

Espero que nadie me recrimine recurrir a tópicos cuando el propio Google me ofrece esta imagen cuando busco en Google Imágenes.

domingo, 5 de mayo de 2019

Los cuentos tradicionales




Hubo una época en la que los cuentos populares eran novelas negras para gente que aún no había entrado en la pubertad. No eran historias para que los niños disfrutaran con una sonrisa. La idea era que los niños de la época, más que modelos a imitar cuando fueran mayores, tuvieran un catálogo de cómo comportarse si querían una muerte truculenta.

Me acuerdo cuando era un crío que tenía un pequeño libro en el que se recogían, en apenas cuatro o cinco páginas, cuentos tradicionales de Perrault o los hermanos Grimm. Recuerdo lo mucho que odiaba ese libro porque los cuentos que recogía estaban mal: había sufrimiento y sangre, y no se parecían en nada a los cuentos de Disney que veía en la tele. Lo que hace la infancia, amigos.

Os voy a hablar de una época anterior a que Disney blanqueara todos y cada uno de los cuentos con los que nuestros antepasados adoctrinaban a los niños a la hora de dormir. Una época donde no se conocía el concepto de “explotación infantil” y los niños tenían que levantarse al alba para ir a trabajar a las fábricas. Un siglo que yo odio con toda mi alma, pero no por la mano de obra infantil precisamente… ¡Bienvenidos al SIGLO XIX!

¡Mirad todas las razones por las que el Siglo XIX merece ser recordado!

domingo, 28 de abril de 2019

45 anos da Revolução dos Cravos




Esta semana os voy a hablar del vecino feo de España. No, aunque sea una definición bastante ajustada a la realidad, no me estoy refiriendo a Gibraltar. Me estoy refiriendo, de manera totalmente injusta y sesgada, a nuestro suministrador de toallas por excelencia: Portugal. Y sí, he puesto el título en portugués simplemente para darme el gustazo de escribir "45 anos". Humor adulto para gente inteligente.

Nuestro país vecino y amigo, famoso por sus mujeres con exquisito bello facial, no se diferenciaba mucho del resto de la Península Ibérica. También tenía un gobierno autoritario que duró cuatro décadas y se basaba en la autarquía, sin industria especialmente desarrollada, tenías unas élites políticas envejecidas y poseía una posición colonial cada vez más debilitada. ¿Os suena de algo? ¿Cómo que paralelismos con España? No sé de lo que me habla, caballero.

Portugal poseía desde 1932 a Antonio Oliveira Salazar como jefe del gobierno. El Estado Novo, un régimen político nacionalista corporativo que, para simplificar, vamos a decir que era una especie de “fascismo a la portuguesa”. Salazar fue el mandamás hasta 1970, lo que significa que en dicho año Portugal estaba mandado por un abuelete de 81 años bastante autoritario y con mala leche.

Puede que a muchos les sorprenda, pero a la izquierda de España hay una especie de "Galicia del sur".