La época victoriana. Ese periodo caracterizado por burgueses
tomando el té en casas de campo y señoritas que se debaten sobre cuestiones
amorosas. Un momento ideal para leer novelas de Dickens, las hermanas Brontë u Oscar
Wilde a la deliciosa sombra de un castaño en la verde campiña inglesa. Un
momento en el que disfrutar de hombres travestidos de mujeres.
Espera un momento, ¿hombres travestidos de mujeres?
Si, en concreto rudos
hombres de campo travestidos de mujeres, concretamente.
Probablemente te choque el concepto de que hombres de pelo
en pecho, curtidos labrando durante años, les cogieran los vestidos a sus
mujeres y, armados con enormes mazos y hachas, se dedicaran a demoler casetas de peaje
con nocturnidad y alevosía. Realmente pintoresco.
Después de leerte la entrada, la típica muchedumbre armada y enfurecida te parecerá poca cosa si no incluye al menos un puñado de hombres travestidos armados con mazos y hachas









