El otro día estaba recogiendo el trastero de, bueno, trastos
cuando me topé por casualidad con mis apuntes de selectividad. Llevaban
literalmente años cogiendo polvo en un sótano oscuro al más puro estilo “mazmorra
de castillo” pero sin grilletes en las paredes y con muchos menos esqueletos
humanos.
Así que, en un arrebato de nostalgia, me dije a mi mismo ¿y
si actualizas esos apuntes a algo que no de pena leer? Comencemos por el
principio:
La
repoblación cristiana
La Reconquista, esa controvertida parte de la historia de
España. Unos historiadores dicen que existió y otros no, todos aportan datos
que consideran fundamentales pero no se ponen de acuerdo entre ellos. P’al
caso, patatas; que es lo que se dice comúnmente.
Hay que tener en cuenta que los reinos cristianos que resistieron
al avance musulmán en la Península estaban fragmentados y, hablando claro, eran
cuatro montañeses que se habían retirado la palabra entre ellos. Por eso se tardó tanto en volver a conquistar
el territorio perdido. Las zonas agrestes de montaña eran fáciles de defender,
pero no podían soportar una carga demográfica grande.
Las pocas personas que se podían permitir los reinos
cristianos pasaban a formar parte de las levas de infantería de los ejércitos.
A estos ejércitos se le sumaban muchas veces
mercenarios de más allá de los Pirineos en busca de fama y fortuna que
no siempre estaba de acuerdo con el ideal cristiano de devoción a Dios.