El invierno ha llegado.
Si amigos, el invierno con todo su frío esplendor ha
llegado. No ha sido un toque suave, ha sido un tortazo de cierzo helador que te
recibe todas las mañanas al pasar del marco de tu puerta.
Lo he notado en que los arboles de mi calle ya no tienen
hojas. Y mi puerta tiene que ser barrida cada poco tiempo para que una
barricada de hojas no impida abrirla. Cuando estoy echándome la siesta en mi
cuarto puedo ver como las ramas, ya sin hojas, proyectan sombras gracias a la
luz del atardecer que se mueven erráticamente. Lo he notado también en que la
gente empieza a dejar los cuellos en su casa y empieza a tener la cabeza directamente
en los hombros con las manos metidas en los bolsillos, caminando bien pegada a
las fachadas de los edificios.
Por segundo año consecutivo se da por iniciada la temporada de que la gente diga "Se acerca el invierno"TM








