domingo, 14 de julio de 2019

Simón Bolívar



Pequeñito aviso para lectores latinoamericanos: No os toméis en serio mi blog. Soy un imbécil que se dedica a hacer bromas de ínfima calidad que muchas veces pueden considerarse de mal gusto. Vamos, que el nombre es “Diario de un vago histórico” no “Diario de un catedrático superserio” y eso debería ponerte un poco sobre la pista.

Simón Bolívar ("el Boli para los amigos"), el magno político y militar Venezolano. El liberador de Virreinatos. El semidios de metro sesenta y ocho.

Como mucha gente influyente de los siglos pasados, Simón Bolívar fue algo porque nació en una familia aristocrática con dineros que, como toda persona políticamente influyente de la época, era de ascendencia española. Si muchos de los países de Sudamérica aún tienen trazas de pigmentocracia en pleno siglo XXI, imaginaos como sería en el siglo XVIII.

El Simón Bolívar del siglo XXI. Sí, ese es el nivel.

domingo, 7 de julio de 2019

Alejandro Magno




Corre por Internet una especie de texto motivacional que te empuja a hacer grandes cosas porque Alejandro Magno ya era el dueño de un imperio cuando era un veinteañero. Como si el zagal hubiera llegado al mundo con las manos vacías y hubiera, en una especie de moraleja en la que el esfuerzo tiene su recompensa, amasado un imperio bien merecido. Alejandro Magno, el Amancio Ortega del helenismo clásico.

No estoy diciendo que el bueno de Alex no tuviera valía, que sobrevivir a los típicos complots dinásticos y a las obligatorias batallas tiene su mérito. Que la Antigüedad tenía sus cosillas, y una larga esperanza de vida no era uno de sus puntos fuertes. Pero para todos los aprendices de terapeuta emocional os lo digo: yo tengo derecho a ser un mierdas porque mi padre no era Filipo II, Rey de Macedonia.

Es cierto que los primeros años después de la muerte de su parte se tuvo que dedicar a re-consolidar su poder, conquistando a todos esos pueblos que habían aprovechado la muerte de Filipo para independizarse. Que puede ser una putada, sí, pero es como si en herencia tu padre te lega los ingredientes para hacer una deliciosa tarta: tienes que currártelo un poco, pero luego disfrutas comiéndotela. Pues Alejandro con su imperio es más o menos lo mismo, solo que con menos bizcocho.

Alejandro Magno a punto conquistar medio mundo armado solo con sus puños y un cabreo importante.

domingo, 23 de junio de 2019

Ya va tocando una buena guerra





Ya va tocando una buena guerra ¿no? Quiero decir, no una guerra asimétrica ni una guerra de país contra país, una buena guerra mundial de estas que arrastran al mayor número de países que pueden. No soy experto en geopolítica y la verdad es que la coyuntura actual no la controlo demasiado pero… ¿con quién está aliado ahora mismo Pakistán? Es para un amigo.

No es que sea uno de esos adolescentes obsesionados con el honor que visten camisetas negras, sueñan con un arma automática y escuchan a Sabaton porque son el único grupo musical que hace canciones sobre batallas históricas (suspiro). Si estalla una guerra espero que mi educación superior tengo un poco de peso y termine siendo un oficial de sillón de esos que hablan mucho y se manchan poco. Hay que ser realistas y prácticos.

La semana pasada Irán derribó un dron estadounidense. Yo ya estaba frotándome las manos para que Donald Trump siguiera su línea de “primero hablar, luego pensar”, esa línea que ha ido siguiendo férreamente. Y ya fantaseaba con la idea de que la última guerra de la humanidad estallara por una tremenda faltada de respeto en Twitter entre gobernantes de dos países. Pero no pasó.

ATENCIÓN: la imagen del dron puede o no puede corresponderse con el modelo de dron derribado. Yo que sé, no me pagan por investigar esas cosas.

domingo, 16 de junio de 2019

La Crisis de los Misiles





Esta semana vamos a retroceder en el tiempo a una época más fresquita y, aprovechando que aún no es más temporada alta, vamos a viajar a un sitio más tropical. Bienvenidos a octubre de 1962. Bienvenidos a la Guerra Fría. Bienvenidos a la isla de Cuba.

Cuba había experimentado una revolución socialista a mediados de los años cincuenta. La razón era muy fácil: la isla tenía un gobierno corrupto a niveles indignos hasta para países del Caribe, famoso en el siglo XVII por sus corruptos piratas. Básicamente, y para simplificar las cosas, diremos que la burocracia estatal cubana se bajaba los pantalones y dejaba que los estadounidenses tuvieran un buffet libre de lo que quisieran.

Por lo que fuera, a los americanos les molestó que les cerraran las puertas de “Cuba: el parque de atracciones para toda la familia” y empezaron a buscar la manera de volver a la isla. Eso incluía una estupenda lista de actividades como, por ejemplo: bloqueo económico, sabotaje civil y militar, espionaje, propaganda contrarrevolucionaria, intentos de asesinato, fomento de células disidentes y muchas más actividades que no nos caben en el folleto publicitario.

Recordad que un holocausto nuclear puede crear monstruos que te acecharán en sueños durante años.

domingo, 9 de junio de 2019

Ingleses jugando a la guerra





La semana pasada os hablaba de como los alemanes habían inventado los juegos de miniaturas modernos para echar unas batallas con figuritas, cosa que no debería sorprender a nadie porque Alemania ha tenido insignes frikis infiltrados en las altas esferas. Mientras todo el mundo está pendiente del E3, esta semana voy a seguir con el hilo conductor y os voy a contar qué pasó en 1874, en la Universidad de Oxford. Os voy a hablar de juegos analógico porque me gusta ser tan alternativo y contracorriente.

La historia empieza con Herbert George Wells, que mucha gente conocerá como “H. G. Wells”, el autor de obras como, así a bote pronto, La Guerra de los Mundos. Como buen frikazo que era, su etapa en la universidad le permitió entrar en contacto con los juegos de miniaturas. Pese a que en esa época aun no era famoso y su economía no era mejor, pudo jugar con miniaturas. Después de todo, Games Workshop y sus precios aun no existían en Inglaterra.

Wells aprovechando que es un adulto independiente para liarla parda en su salón con muñequitos.