domingo, 17 de junio de 2018

Japón es la mierda




Hace tiempo desmitifiqué a los vikingos. También puse en su sitio a los egipcios. De vez en cuando me instalo el Shogun Total War 2 y lo desinstalo en los 10 minutos siguientes. Así que la progresión lógica es avisaros de que Japón es la mierda. La entrada de este blog de la que probablemente menos me haya costado encontrar imágenes con las que hacer chistes.

Que si, que los samuráis son la ostia y todo lo que quieras decirte a ti mismo para justificar que Naruto es el mejor manga y que una almohada con una tía dibujada es lo mejor que le ha pasado a tu vida sentimental. Pero no, amigo mío, es mi deber como historiador íntegro y respetable el insistir en el hecho de que Japón es la mierda.

Al principio Japón era una isla de pescadores bastante pobre cuyo máximo logro era cultivar arroz. Culturalmente tampoco es que fueran brillantes, y sus elites preferían importar costumbres de Corea o China. Eso llevó a tensiones con la población más humilde y folclórica, y al fracaso de crear un gobierno fuerte en los territorios más rurales.

Y de ahí salen los samuráis: una casta de guerreros que protegen a la aristocracia de campesinos enfadados porque no siguen las tradiciones. Militares unidos al mandamás de turno y glorificados hasta límites ridículos. Inicialmente eran arqueros montados porque necesitaban movilidad suficiente como para proteger las diversas propiedades de su señor, posteriormente adoptarían la famosa katana para dar tajos de la hostia a cualquier indeseable.

Samurai riéndose de la mala puntería de un Ashigaru, poco antes de poner en práctica la técnica milenaria del "meto cuchillo, saco tripas".

domingo, 10 de junio de 2018

El Antiguo Egipto es para perdedores




A la gente, inexplicablemente,  le encanta el Antiguo Egipto. Por alguna extraña razón, los cuerpos momificados de unos fulanos que vivieron hace miles de años les resultan tremendamente interesantes. Por no mencionar que la arena les debe poner palotes.

 Y aquí, de forma confidencial para ti, voy a confesarte un secreto guardado por GENERACIONES de historiadores: El Antiguo Egipto es una puta mierda.

“Pero, ¿cómo? Si el Antiguo Egipto es super emocionante y despierta en mí muchísimo interés” puede que te estés diciendo a ti mismo. El Antiguo Egipto solo interesa a dos personas: los editores de la National Geographic Historia y a los saqueadores ingleses. Y a menos que estés utilizando el Google Translator, no eres un saqueador inglés. NOTA: Si eres un editor de la National Geographic Historia, no me plagies el blog. Plagiar está mal.

¿Y los dioses? ¿Qué me dicen de los dioses egipcios? A los neopaganos les parece lo más original del mundo eso de que tengan cuerpo de hombre y cabeza de animal. “Es que guardan un fuerte simbolismo” te dirá cualquier iluminado, y te compro la teoría de los dioses-bicho hasta cierto punto: que el dios de los muertos tenga el perolo de un chacal puedo llegar a comprenderlo porque es un animal carroñero del desierto o que el dios del Nilo tenga el melón de un cocodrilo porque en el Nilo hay cocodrilos.

Anubis avisando al Faraón de que ha llegado la hora de sacarlo a pasear porque se está meando.

domingo, 3 de junio de 2018

Esperando a Godoy




Godoy tuvo una infancia difícil. En el colegio siempre le decían “Godoy, por el culo yo te doy” y eso llevó a que se diera unos atracones de flipar porque tenía baja autoestima. Lo cual hizo que de adolescente le llamaran Gordoy y tampoco ayudó demasiado. Que jodido era ser Godoy.
Pero ¿Quién era Manuel Godoy?

Manuel Godoy era un hidalgo de Extremadura. Que, a ver, ser hidalgo ya era jodido en esa época porque lo de trabajar con las manos estaba… como regular visto, pero ser hidalgo y extremeño era la miseria más absoluta. A la imposibilidad moral de realizar trabajo físico se sumaba la pobreza de la tierra. Era el equivalente del siglo dieciocho a nacer hoy en Uganda. O nacer hace 20 años en Portugal.

Con eso quiero decir que es normal que Godoy quisiera desesperadamente ascender en la escala social y salir de Badajoz. Lo raro habría sido que su máxima aspiración fuera quedarse a pastorear ovejas en mitad de la nada sin más contacto humano que la piedra a la que has puesto nombre y le has pintado ojos.

MILANA, BONITA

domingo, 27 de mayo de 2018

Mujeres en la Segunda Guerra Mundial


Ha habido una polémica bastante grande y jugosa respecto al nuevo Battlefield. Y, aunque ya escribí sobre su anterior entrega, me voy a meter en un buen jardín.

Concretamente, ESTE jardín.



Empecemos por lo básico: La guerra es cosa de hombres. El siglo XX es, en líneas generales, cosa de hombres. La presencia de la mujer en el frente de batalla es irregular y, aunque existen mujeres que han luchado codo con codo con hombres, son excepciones puntuales y no deberían constituir la norma. El lugar de la mujer en la Segunda Guerra Mundial fue en el “frente doméstico”, en la retaguardia, y no por ello es menos importante.

Sí, hay excepciones. Sobre todo se dan en la Unión Soviética y en los movimientos de partisanos. El caso de la Unión Soviética se debe a la concepción revolucionaria del igualitarismo (ahí están ejemplos como las “Brujas de la Noche” o la francotiradora Lyudmila Pavlichenko). Durante la Revolución de Febrero ya se habían formado un puñado de batallones exclusivamente femeninos como recurso propagandístico para levantar la moral de los soldados rusos que luchaban en la Primera Guerra Mundial. En el caso de los partisanos, es debido a que el frente doméstico y el frente real quedan mezclados debido a una ocupación extranjera, como en el ejemplo de Francia tras la capitulación. El problema es que esas historias quedan discriminadas por la óptica hollywoodiense de nuestro mundo globalizado.

domingo, 20 de mayo de 2018

Levellers y Diggers




Inglaterra siempre se pinta como una tierra en la que el estoicismo y la clase ha imperado frente al desorden y la barbarie del continente europeo. El chovinismo británico era una forma políticamente correcta de despreciar a sus vecinos y el aislacionismo en su isla una forma de defensa. Aunque eso significara atarse a una isla en la que la mitad del tiempo llueve y la otra mitad hay una niebla del copón.

Supongo que no os descubro nada cuento os cuento esto. El recuerdo del brexit y de cómo los ingleses tienen una especie de superpoder para mirar por encima al resto de Europa (al mismo tiempo que ignoran lo que hacen sus compatriotas cuando van de vacaciones) está a la vuelta de la esquina. Como diría invent-man: ya se ve que allí son muy suyos para esas cosas.

El caso es que Inglaterra dista mucho de ser la sociedad correcta y tranquila que los ingleses nos quieren hacer pensar. Hace tiempo ya hablé de las Hijas de Rebecca, un fenómeno de travestismo rural ligado a pequeñas insumisiones. Pero había más cosas que hacían escupir el té y caerse monóculos de sorpresa.

Hoy os voy a hablar de Levellers (Niveladores) y Diggers (Cavadores).

 En el dibujillo de los estatutos de los Levellers se puede ver un club de lectura comentando Cincuenta Sombras de Grey. Se puede deducir por el antifaz y juguetes sexuales que acompañan al libro encima de la mesa.