Todo el mundo sabe que Gracia es la purria y que los
hoplitas eran idiotas. Y no me obliguéis otra vez a hablar de lo sobrevalorados
que están los espartanos. Pero si “ser cretino” fuera una modalidad olímpica de
la Edad Antigua, probablemente Roma se llevaría todas las medallas de oro sin
demasiado esfuerzo.
Y es que Roma era la China de la Antigüedad. Porque Roma
copiaba todo lo que podía, y luego lo hacía pasar como suyo. Y resulta que tuvo
mucho contacto con Grecia y pasó lo que tenía que pasar: que se copiaron en
todo y le cambiaron un poco el nombre para que no los demandaran por plagio.
Bueno, y además Roma se parecía a China en que ambos tenían un sistema económico
sustentado en el trabajo de esclavos.
El caso es que, como se copiaron en todo, también se
copiaron de cosas malas. Y si Grecia ya tenía personajes que estaban mal de la azotea,
Roma era un claro ejemplo de “no tiene nadie pilotando en la cabeza”. Si creías
que Nerón fue un mal emperador, es que no has oído hablar de Heliogábalo.
Estamos en el año 217 y al Emperador Caracalla le han dado
matarile conspiradores dentro de su propia guardia personal. Después de unos
cuantos tira y afloja con la Guardia Pretoriana (que después de haberse cargado
al Emperador, estaba muy crecidita) logran nombrar como sucesor de Caracalla a
su sobrino, Heliogábalo.
Admirad el bigotillo pubescente de Heliogábalo.









