domingo, 6 de marzo de 2022

Los íberos, esos tunantes

 


Voy a hablar de otra cosa que no se Ucrania ¿vale?

Antes de que llegaran los romanos, había unos pueblos que habitaban la Península Ibérica. Nuestra querida Españita. La porción de terreno que no es Portugal. Realmente eran una serie de enclaves que más o menos compartían una cultura común. O unas culturas, porque la cosa no estaba unificada. Y, además, les gustaba hacerse la guerra entre ellos.

Por la zona del Pirineo Atlántico teníamos una fuerte influencia celta porque, bueno, estaban los celtas cerca. Se extendían hacia el sur por lo que viene a ser hoy en día Castilla, que en su tiempo era NoCastilla porque aún no se habían edificado sus característicos castillos.

Arqueólogo excavando unos estratos ibéricos.

domingo, 27 de febrero de 2022

La invasión de Afganistán.

 


Todo este tema de la invasión de Ucrania me recuerda a lo que vivió la Unión Soviética en Afganistán. Apartémonos en el espacio y en el tiempo para hablar de tensiones políticas, peticiones de ayuda, invasiones “de socorro” y todas esas cosas, pero en otro espacio y en otro tiempo. Por favor.

Durante la Guerra Fría, si pertenecías al Movimiento de Países No Alineados y llamabas la atención, tenías muchas posibilidades de acabar muerto. Los ejecutores eran variados: un comando de la CIA, un comando de la KGB, partidarios locales exaltados de la superpotencia A, partidarios locales exaltados de la superpotencia B… las posibilidades y combinaciones eran casi infinitas.

El Soviet Supremo exportando revolución.

lunes, 21 de febrero de 2022

Falsa alarma en el frente este

 


Gente, falsa alarma, no va a haber guerra. Todo está bien. Otra vez.

Es una pena que no se vaya a combatir el calentamiento global con un invierno nuclear, pero parece ser que Estados Unidos y la Unión Soviética ahora son muy amigos. Ay, mierda, he escrito “Unión Soviética” y ahora ya no lo puedo corregir. Perdonadme, es la costumbre.

Ucrania parecía uno de esos campos de batalla perfectos para hacer una guerra sin hacer una declaración de guerra, pero parece ser que habrá que dejarlo para otra ocasión. Atrás han quedado ocasiones como Vietnam, Afganistán o Corea y el futuro del mundo ahora es brillante y pacífico para todos. Europa respira aliviada sabiendo que no va a haber una guerra termonuclear en su patio trasero.

Porque sería de mala educación que Ucrania tuviera dos desastres nucleares en un mismo país en menos de 50 años. No, espera, que a mitad de estar escribiendo esto parece que ha vuelto a escalar la violencia otra vez. Cualquier comentario jocoso que pudiera hacer ha quedado obsoleto esta misma tarde.

Este es el meme de Putin con el que mas me he reído nunca, y si por él me tienen que deportar a Siberia, lo haré encantado por todo lo que he disfrutado.

domingo, 30 de enero de 2022

Lo que está pasando en Ucrania

 



Si no nos afectaran las leyes del espacio-tiempo, este fin de semana nos podríamos ir a dar una vuelta a la zona de Ucrania en el siglo XI, y seguramente habría el mismo follón montado que hay ahora. Porque Ucrania ha sido el patio de atrás (atrás no tenemos más que un patio, en cuál de atrás) de Europa.

Cuando existía el Imperio Romano de Oriente, toda la gente de los Países Bálticos y terruños similares, se bajaba para abajo para poder disfrutar de las soleadas playas del mediterráneo y sus adinerados reinos costeros. Los Varegos acudían a Constantinopla y sitios así para ofrecerse como mercenarios y ganar buen dinero. También existían rutas comerciales en las que se intercambiaban sedas y especias por pieles, ámbar y cosillas así.

El caso es que, entre cada uno de los extremos de la ruta comercial, estaba Kiev ahí en medio, controlando la enorme llanura que es esa parte del mundo hasta que se ve rota por los Urales y el Cáucaso. Desde Kiev se dominaba Bulgaria y las planicies de los jázaros, reinos a los que el Rus de Kiev dio fuerte y flojo de una forma que hasta el Imperio Bizantino empezó a tomarlos en serio y decidir que era mejor llevarse bien con ellos, antes de cabrearlos y darles razones para crear un impuesto de aduanas consistente en amenazar con una espada a todo comerciante que pasara por allí.

Ruskievs enfurruñados, potencia comercial.

domingo, 23 de enero de 2022

La burbuja de los tulipanes.

 


Mira, tendría que haber vuelto hace un par de semanas, pero estaba demasiado ocupado sobreviviendo a informes y burocracias y no tenía tiempo para sentarme, hacerme un té y ponerme a escribir de forma relajada una tarde entera. Y así ha pasado la navidad. Que, por cierto, no me han regalado lo que más quería: un buen NFT, con su blockchain y todo eso.

El caso es que después de esa osadía, nadie me ha regalado nada que me permita introducirme en el selecto club de gente al que le parecen interesantes los tuits de Willyrex. No soy uno de los elegidos. Otro año será.

Pero uno, que tiene el vicio de establecer paralelismos, se ha acordado de los Países Bajos. Porque, como se suele decir, “la historia se repite”. Y los historiadores tenemos la maldición de ver como se repite sin que nadie a nuestro alrededor nos haga caso, mientras nos quedamos calvos de tirarnos de los pelos. Que van a venir unos nuevos Pueblos del Mar y se nos van a comer, y nadie está viendo las EVIDENCIAS.

El caso, que los monos feos son los nuevos tulipanes holandeses.

Me siento sucio solo teniéndolo ocupando espacio aquí.