domingo, 23 de marzo de 2014

¡Se sirvan, coño! (que aun me va a sobrar paella)



Yo soy de los que piensan que la historia se escribe todos los días, de forma discreta. Puede que no sean grandes hechos ni grandes nombres, pero hay personas y momentos en los que la realidad supera la ficción.

Y eso precisamente es lo que ha ocurrido en este tiempo que no he escrito porque estaba con exámenes parciales. Ya siento repetir dos actualizaciones seguidas, pero es lo que toca.

Para los que no lo sepáis: el hijo del golpista (Antonio Tejero Díez, hijo de Antonio Tejero Molina, a partir de aquí Tejero Junior) celebró un “almuerzo no autorizado” con ilustres personajes del golpismo español. Y nada mas ESPAÑOL (así, en mayúsculas) que una paella. Salvo, quizá, una deliciosa tortilla de patatas. 
Supongo (y entramos en el terreno de la elucubración) que se decidieron por la paella porque se le puede echar pollo, ya que todos los comensales parece ser que compartían una afición por las aves.

El lobby paellero es poderoso, como demuestra aquí Matías Prats

Lo lógico habría sido reunirse  a puerta cerrada y en secreto, por ejemplo en la casa de alguno de los asistentes para garantizar intimidad. Pero el lugar elegido para la celebración fue, con dos cojones, el mismo lugar de trabajo de Tejero Junior: su acuartelamiento de Valdemoro (Madrid). Quizá si hubiera sido un guardia civil raso, al pedir permiso a sus superiores, le habrían advertido de la tontería que estaba planeando pero, al ser Teniente Coronel, sus órdenes no se cuestionaban.

Y sus órdenes eran que había que celebrar, un 18 de febrero, ese golpe de estado fallido. Y para ello los propios guardias civiles del acuartelamiento fueron utilizados para cocinar, limpiar y preparar en general la velada. Hacer unas oposiciones para acabar de vulgar camarero en la “fiesta de empresa” de inspiración retro que ha organizado tu jefe no debe tener precio.

DRAMATIZACIÓN (Tejero podría no ser un playmobil)

Guardia civiles cocineros, viejos amigos golpistas que se reencuentran, paellas festivas… espero que sonase Manolo Escobar en un cassette para completar este cuadro sacado de uno de los flashbacks de los Alcántara. Fiesta de lo chabacano y de lo rancio.

Sin embargo, yo lo considero una obra maestra de la chapuza, ni un saboteador infiltrado lo habría hecho mejor. Señores, me quito el sombrero ante ustedes. Cualquier tiempo pasado fue mejor. Y más sabroso.

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