lunes, 30 de diciembre de 2013

Última entrada del año

Navidad, esa época en la que yo me levanto a las 12 del mediodía y con la boca sequísima puedo comerme dos o tres polvorones para desayunar. Una época para estar con la familia, comer como si te cebaran para sacrificarte y recibir regalos por todas partes.

Parece perfecto ¿verdad? Parece el momento ideal para ponerte enfrente de la chimenea y quedarte dormido mientras por la ventana se va poniendo el sol lentamente.
Pues no, para el universitario de a pie es la época horrible, en la que tiene la sombra de los exámenes rondándole como buitres sobre un moribundo y encima todo profesor  manda trabajos absurdos que se te comen el tiempo de vacaciones.

Por todo ello, os deseo un Solsticio de Invierno mejor que el de la mayoría de estudiantes. Quedan excluidos de estos positivos deseos ciertos profesores que merecen una activa damnatio memoriae por todo lo mencionado arriba.


Hasta el año que viene

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